Termoterapia
Históricamente, el calor ha sido un remedio natural utilizado
para aliviar el dolor y mejorar el proceso de recuperación.
Al aumentar la temperatura de la superficie de la piel y de los tejidos
subyacentes, se estimulan los termorreceptores, (receptores sensoriales
que responden al calor y al frío), los cuales bloquean la
transmisión de señales de dolor al cerebro. Esto se
traduce en una disminución considerable del malestar.
La terapia con calor aumenta el flujo sanguíneo, lo que ayuda
a reducir la rigidez, relaja los musculos adoloridos y tiene un agradable
efecto calmante.
Las almohadillas le daran un excelente resultado en el tratamiento
del dolor produciendo un efecto sedante altamente efectivo para ayudar
a devolver a los músculos contraídos su estado de salud
normal. El calor SECO generado por las semillas penetra directamente
en el área adolorida para producir un relajamiento muscular
profundo.
El calor es un remedio natural comprobado para ayudar a aliviar
el dolor muscular, proporcionando alivio calmante y relajante. Mejora
la circulacion, relaja los musculos, aumenta la flexibilidad y reduce
el riesgo de lesion en los musculos. Muchas mujeres saben que el
calor puede proporcionar alivio efectivo y natural para el dolor
menstrual.
Estimulación Cutanea
La estimulacion cutanea incluye la aplicación de calor (termoterapia)
y frío (crioterapia). La aplicación superficial de
calor actúa a través de conducción o difusión,
aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel y órganos
superficiales, y disminuye el flujo hacia el tejido muscular.
El calor induce vasodilatación, lo que incrementa el aporte
de oxígeno y nutrientes a los tejidos lesionados, también
reduce la rigidez articular, incrementando la elasticidad muscular
El calor y el frío han sido usados para propósitos
médicos durante siglos. Desde la antiguedad se recomendaba
el uso del calor para algunas enfermedades (baños de aceite
caliente o en aguas termales), mientras que para otras enfermedades
se recomendaba la aplicación de sustancias frías.
La termometría es la parte de la física que se encarga
de la medida de la temperatura, mientras que la termografía
es la parte de la medicina que se encarga de hacer un registro gráfico
de la temperatura del cuerpo humano que puede usarse en el diagnóstico
y la terapia del calor, mientras que la criogenia y la criocirugía
son términos que se refieren a los usos del frío
Para entender lo que es la temperatura físicamente, recurriremos
a un modelo molecular: las moléculas que componen la materia
están en movimiento incesante, caracterizadas por una cierta
cantidad de energía cinética o energía de movimiento
que pueden trasmitir a otras moléculas a través de
choques, esta energía está relacionada directamente
con la temperatura, ya que ésta será mayor cuando los
choques de las moléculas entre sí aumenten. De hecho,
se conocen cuatro estados de la materia: sólido, líquido,
gaseoso y plasma. El sólido está caracterizado por
tener forma propia, mientras que el líquido y el gaseoso toman
la forma del recipiente que los contiene. El plasma es un estado
en el que las partículas se encuentran altamente ionizadas;
ejemplos de esto serían el interior del Sol, las estrellas
o el gas interestelar.
Para poder elevar la temperatura de un cuerpo, es necesario imprimirle
energía cinética a sus moléculas. Por ejemplo,
cuando se añade suficiente calor a un sólido, éste
se funde, pasando al estado líquido, y llega a gas al aumentar
su temperatura. Si se continúa añadiendo temperatura
el gas se comienza a ionizar.
Mientras añadimos energía, y ésta es en forma
de energía cinética de modo que el movimiento de las
moléculas aumenta, hablamos de aumentar el calor, pero también
es posible lo contrario: restar energía, en cuyo caso hablamos
de enfriar el cuerpo.
Cuando nos referimos a bajas temperaturas entramos a la criogenia.
El límite de esta región es el "cero absoluto" o
cero grados en la escala de Kelvin, temperatura a la cual las partículas
no tienen energía cinética, por lo que, en principio,
no existe el movimiento.
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