Otra
antigua forma de consumir el sésamo, es a través
de pastas que se forman con las semillas molidas. Si se mezclan
con agua, obtenemos el Tahin; si se mezclan con miel de abejas,
se logra el Halva, exquisita pasta dulce y energética,
ideal para niños y adolescentes. En ambos casos el
resultado es un excelente concentrado de energía y
vitalidad, que puede consumirse a cucharadas, untado, o combinado
con otros alimentos (con pasta de garbanzos se obtiene el
popular hummus). En el caso del Tahin, también llamado
manteca de sésamo, estamos en presencia de un excelente
y ventajoso sustituto de lácteos. No solo reemplaza
a la manteca o a la crema, sino que diluido permite obtener
rápidamente una exquisita leche de sésamo.
También es conocido el uso del sésamo adicionado
a productos de panificación: tartas, panes, bizcochos,
tortas y pastelería.
Menos difundido es el uso del aceite de sésamo. Es
un aceite de gran calidad y sobre todo de gran estabilidad.
Esto se debe a su contenido en compuestos antioxidantes,
que le garantizan una larga vida e impiden que se enrancien,
tanto el aceite como los alimentos preparados con él
(panes, galletas, etc). Lo importante es que se trate de
aceite de primera presión en frío y sin proceso
alguno de refinación; esto lo hace de precio algo
elevado para el consumo cotidiano y ello conspira contra
su masificación. Obtenido de semillas sin tostar (los
comedores orientales suelen usar la versión más
aromática, realizada a partir de semillas tostadas),
también es un excelente aceite para masajes, cosmética
(previene la formación de arrugas y se usa como protector
solar) y terapia (regenera estrías post embarazo).
Recetas con Sesamo
Manteca de sésamo (Tahin) Lavar
y remojar ½ kilo de sésamo blanco en
agua tibia por 3hs. Colar y reservar el agua. Procesar adicionando
el agua del remojo y sal rosada líquida hasta obtener
una pasta consistente. Envasar en frasco de vidrio y guardar
siempre en heladera.
Leche de sésamo
Moler ¼ taza de sésamo blanco en un molinillo.
Agregar ½ litro de agua y licuar bien ambos ingredientes.
Dejar macerar unas 3 horas, luego filtrar y endulzar. Otro
sistema consiste en mezclar en licuadora una taza de tahin
con dos tazas de agua.
Bechamel sin lácteos
ni harinas Colocar el tahin
en un jarro. Agregar agua caliente y revolver hasta lograr
la consistencia de “salsa blanca”.
Condimentar con nuez moscada y sal marina enriquecida a gusto.
Queso
mantecoso vegetal Procesar 300g de tofú, 2 cucharadas salsa de soja,
2 cucharadas de tahin, 2 cucharadas de aceite de oliva y
1 cucharadita de condimento para pizza. Si fuese necesario
agregar agua tibia hasta lograr la consistencia cremosa.
Cubrir la pizza precocida, completar con cebolla salteada,
morrones asados y aceitunas. Terminar la cocción en
horno caliente.
Galletas
de avena y sésamo 350g de tahin, 150g de azúcar integral mascabo,
150g de semillas de girasol peladas, 6 cucharadas de ralladura
de limón, 350g de avena fina, 2 cucharadas de semillas
de sésamo. Mezclar en un cuenco el tahin y el azúcar;
añadir
las semillas de girasol y la ralladura de limón. Incorporar
la avena, agregando agua hasta obtener una masa fluida y
ligera. Aceitar una bandeja de horno, disponer montoncitos
de masa con ayuda de una cuchara, presionar ligeramente,
espolvorear con las semillas de sésamo y hornear de
15 a 20’ en horno mediano.
Bomboncitos
de sésamo Lavar ½ kilo de sésamo, escurrir y tostar
en sartén seca. Moler en procesadora y mezclar con ½ kilo
de miel. Formar los bomboncitos y pasar por coco rallado.
Guardar en heladera.
Paté de
garbanzos (Hummus) Procesar hasta lograr una pasta homogénea:
300g de garbanzos hervidos bien cocidos (150g secos), 2 cucharadas
de tahin o manteca de sésamo, 2 dientes de ajo machacados,
1 cucharadita de comino molido, 1 rama de perejil picado, ½ cucharadita
de pimentón, jugo de medio limón, 3 cucharadas
de aceite de oliva y sal marina enriquecida. Consumir fresco
o guardar en heladera en recipiente cerrado.
Pasta
para sándwich En una taza de tahin incorporar una cucharada de salsa de
soja, una cucharadita de cúrcuma y dos cucharadas
de aceite de oliva extra virgen. Mezclar y usar para untar
a modo de mayonesa.
Pasta
con aceitunas Procesar:
300g de tofú, 2 cucharadas de tahin, 1
cucharada de pasta de aceitunas o 15 aceitunas negras descarozadas,
1 pizca de cúrcuma, 2 dientes de ajo y 3 cucharadas
de salsa de soja. Espolvorear con 3 cucharadas de perejil
crudo picado.
Tesoro culinario
Es uno de los cultivos más antiguos de la humanidad.
En la tumba del faraón Ramses III (siglo XIII a.C.)
hay indicaciones sobre su uso culinario. En la tradición
hindú, el sésamo representa el principio de
la vida. En la antigua Grecia era conocido y apreciado, recomendándolo
Hipócrates en sus escritos.
El origen de su uso y cultivo se pierde en la noche de los
tiempos. Se cree que procede de Oceanía, de donde
paso a India y luego llegó a Egipto. Otras teorías
lo conciben originario de los Himalayas y hay quienes sugieren
un origen africano. El sésamo (Sesamum inducum) es
una planta oleaginosa cuyo cultivo se ha extendido a todas
las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Hay
muchas variedades que producen semillas de distintos colores:
negras, marrones y blancas; éstas dan aceite más
fino y de mejor calidad.
En la antigua Grecia era muy apreciado y los soldados llevaban
una bolsita de supervivencia con semillas de sesamón.
Hipócrates y Discórides recomendaban sésamo
en sus prescripciones curativas. Los árabes la llamaban
alcholcholén y de allí viene otro de sus denominaciones:
ajonjolí. En países de Oriente, como Japón
y China, el sésamo constituye un alimento tradicional,
pues posee la facultad de fortalecer el sistema nervioso,
mejorar el metabolismo y prevenir varias enfermedades, entre
ellas la arteriosclerosis y la hipertensión arterial,
retardando el envejecimiento celular y favoreciendo la longevidad.
En la India es símbolo de inmortalidad, representando
el principio de la vida.
Caracteristicas Nutricionales
Las semillas de sésamo contienen una amplia variedad de principios nutritivos
de alto valor biológico. Tienen un 52% de lípidos, de lo cuales
el 80% son ácidos grasos insaturados, principalmente omegas 6 y 9, lo
cual les confiere una gran eficacia en la regulación del nivel de colesterol
en sangre. Entre estos lípidos se encuentra la lecitina, grasa fosforada
que desempeña una importante función en el organismo: es componente
esencial del tejido nervioso, se encuentra en la sangre, el semen, la bilis e
interviene en la función de las glándulas sexuales. La lecitina
es un poderoso emulsionante que facilita la disolución de las grasas en
medio acuoso, previniendo el agotamiento nervioso y cerebral. En la sangre mantiene
disuelto el colesterol, evitando así su depósito en las paredes
arteriales (arteriosclerosis). El sésamo es, junto a la soja, el vegetal
más rico en lecitina.
El sésamo tiene
un 20% de proteínas, de alto valor biológico,
formadas por 15 aminoácidos distintos con una elevada
proporción de metionina (uno de los 8 aminoácidos
esenciales). Su valor proteico se potencia cuando se lo combina
con legumbres y cereales. Un ejemplo de esto es el hummus
de Medio Oriente, una pasta de sésamo y garbanzo;
o el arroz con gomasio de los orientales.
A nivel de vitaminas, el
sésamo posee dos del complejo B (B1 o tiamina y B2
o riboflavina), en cantidad mucho más elevada que
cualquier otra semilla oleaginosa. También aporta
buena cantidad de vitamina E (tocoferol), que es antioxidante
y responsable de los siguientes procesos orgánicos:
retardar el envejecimiento, reducir la tasa de colesterol,
eliminar los metales tóxicos, mantener el tono muscular
y nervioso, la fertilidad, la virilidad y el índice
de coagulación. Además el sésamo posee
vitaminas B3, B5, B6, K, ácido fólico, biotina,
inositol y colina.
En minerales es donde el
sésamo se destaca, sobre todo por su alto contenido
de calcio biodisponible, cuyo tenor es superior a cualquier
alimento natural, a excepción de algún tipo
de queso duro (ciertas variedades superan los 1.100mg, contra
los 120mg de la leche). Pero la relevancia del sésamo
respecto a los lácteos, es que también esta
bien dotado de los minerales necesarios para que ese contenido
de calcio pueda ser fácilmente asimilado por el organismo;
nos referimos al magnesio, el fósforo, el silicio,
el cinc, el cobre y el boro. Además el sésamo
posee la mayoría de los demás nutrientes sinérgicos
al calcio: ácidos grasos esenciales, vitaminas y aminoácidos.
También posee cantidades importantes de potasio, hierro
(10,4 mg contra 7,9 mg del “afamado” hígado),
selenio, yodo y cromo.
Otros componentes interesantes
del sésamo son sus antioxidantes, pertenecientes a
la familia de los lignanos. Entre ellos: sesamin, sesamolin,
sesamol, sesaminol, sesamolinol y pinoresinol. Estos compuestos
fenólicos aportan estabilidad a los acidos grasos
presente en la semilla, razón por la cual el aceite
de sésamo, aún siendo poliinsaturado, es muy
utilizado en la cocina oriental. Pero más allá de
esto, los antioxidantes del sésamo han demostrado
producir los siguientes efectos: retardan el envejecimiento
celular, prolongando la vida útil de las células;
actúan contra hongos y bacterias; inhiben el desarrollo
de células cancerígenas; poseen acción
antiparasitaria; eliminan radicales libres, interrumpiendo
procesos de oxidación celular; se potencian con la
vitamina E (alfa tocoferol) presente en la semilla, mejorando
su absorción en el organismo y, en consecuencia, su
acción antioxidante.
Completa la riquísima
composición del sésamo, su excelente calidad
de fibra. Además de la fibra insoluble, están
los mucílagos presentes en la semilla, los cuales
le confieren una suave acción laxante y un importante
efecto protector de la flora intestinal.
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