Se
cree que la palabra “masaje” deriva del griego
(massaein: amasar) ó del árabe (mass: friccionar),
otros en cambio piensan que deriva del hebreo (mases: palpar).
En lo que hay que coincidir es que en el masaje se amasa,
se fricciona y palpa. El término masaje se ha relacionado
históricamente a todas estas acciones realizadas
con las manos.
Siempre se ha relacionado al masaje con la salud de las personas
en forma integral, tomándolas en cuenta como una unidad
física, mental y psíquica. Con la técnica
del masaje se intenta desbloquear el flujo energético
de determinadas zonas del cuerpo asociadas a traumas, inhibiciones,
conflictos que han ido paulatinamente modificando la estructura
muscular y, por ende, todo el correcto funcionamiento del organismo.
La curación por medio del masaje tiene sus orígenes
en la antigüedad. Desde ese entonces, consistía
en una combinación de movimientos de mayor ó
menor intensidad de las manos del “terapeuta”
sobre el cuerpo del paciente, con fines analgésicos
y sedativos. Miles de años después, en la actualidad,
los masajes siguen cumpliendo la misma misión: brindar
salud, serenidad, bienestar y placer.
Cualquier tipo de masaje influye sobre el cuerpo, la mente
y la energía vital. Investigaciones recientes han logrado
determinar que los mecanismos fisiológicos activados
por las distintas técnicas de masajes (conciente y correctamente
aplicadas por un profesional) permiten relajar, estimular,
prevenir y curar muchas dolencias. |